domingo, 1 de junio de 2008

Hola.

Mi ídolo es Matthew Bellamy, sí, sí, como para vos lo fue Jagger o Lennon, quizás Waters. Hasta los periodistas estarían muy contentos siendo estrellas de rock.

A veces me confundo y creo que voy a llegar a ser como Bolaño o como Pessoa, pero quién me quita el sueño...

Si lo pienso bien, me gustaría ser una persona que no piense. Un tonto. Me encantaría ser un tonto.

Pero qué lindo sería poder viajar por todo el mundo y tener plata y tomarme aviones cuando me lo permita el jefe.

Lo mejor hubiese sido el fracaso absoluto, anónimo. Pero quién te dice.

Esa tanguita en tu culo

Esa bala a un centímetro de la sien

Ese bandoneón furioso

Esa foto en la que ya nadie está vivo

Algo así tendría que ser.

Un cuarto de libra con doble queso

humeando en la bandeja

ante la mirada hambrienta de una gorda.

Soy de esos que no crecieron para creer en un credo.

Tengo la piel de gallina.

Kerouac, Kerouac.

Si me presento para qué, si no lo hago porqué no.

Quiero ir por primera vez a un estadio.

Quiero enterarme de que el Diego murió de sobredosis.

Quiero llorar pegado al televisor el brazo en alto argentino

el canto del brasilero

la bandera del inglés: al fin y al cabo no era dios

La presidenta dice que a pesar de que es mujer le encanta el fútbol.

Suar y Tinelli se dan un abrazo y se recuerdan al oído noches de pala con el diez.

La gente se quedó sin entradas para el velorio.

Lo creman y esparcen sus cenizas en el Azteca. Se las aspira el jardinero. Keith Richards no consiguió vuelo.

Lester Young o James Carter

Rachmaninnov o Wagner

Celine, Sartre, Camus

puf

no se con cuál quedarme

Menem, Moyano

Andino, Fantino

Pampita, la Alfano

ay

no se con cuál quedarme

o me libro a la silueta de la prosa y surfeo en la frase de un saxo tenor que dicta los compases de mi sangre de espuma

o me calzo los largos

la musculosa

basta de bop

lo que pega es el hip hop

caliente caliente

todo pasa por mi mente

tu culo está sabroso

chica, tú sabe que lo tengo poderoso

puaj

se puso pegajoso.

No encuentro el rumbo.

No lo busco.

humo y neblina: visibilidad cero

paro en la banquina

apago las balizas para no confundir a mi futuro asesino

me bajo del auto, que se pudra

los colectivos me dejan todos en la misma esquina

Empecé medicina para no tener que trabajar por lo menos por diez años

dejé cuando pensé que el esqueleto que analizábamos podía ser el de mi abuelo

Seguí derecho

en tercer año me di cuenta de que mi vida iba a ser un trámite

para algunos serás lo que seas o serás abogado, para mis profesores serás abogado o no serás nada.

Bueno, soy nada

ahora me dedico a meditar sobre la conveniencia de la letra mayúscula al comienzo de una frase. Y mientras divago en la cuestión siento la arcada del que por primera vez mete los brazos hasta el fondo en un contenedor de basura. Me corto las manos con los vidrios, me las embadurno con carozos de durazno y con la mierda de pañales abiertos, encuentro tres cartones, los ato a la bicicleta, huelo mis brazos, vomito. Llego a casa y me afeito y aparece una cara pesada que asoma los pómulos lineales hacia el vértigo del lavatorio. Me disfrazo con ropa caliente y salgo al centro. Un androide me da un panfleto. Antes de leerlo lo hago un bollo y camino varias cuadras hasta encontrar un tacho, conciente de que mi actitud no colabora en absoluto con el medio ambiente. Al final de la peatonal otro androide y otro panfleto, me pone mal no recibírselo, a éste lo leo: ¿vivís presionado? ¿no soportás el ritmo de vida actual?, también lo tiro, pero a la calle, para lograr el equilibrio.

Paso por una maternidad y lloro sobre mi

cordón umbilical.

Al lado de mi colegio me compro un jaimito.

En la plaza encuentro a mis amigos, se rascan la barba.

Ahora dejamos a nuestras mujeres. Reímos en la parrilla de la vuelta. Comemos

chinchulines.

Entro en el asilo de la esquina. La enfermera me introduce tres pastillas en la lengua y cierra mi mandíbula. Me duermo al instante en la tranquilidad de la agonía.

En la calle vaciaron los contenedores. Sólo queda la mezcla líquida del desecho. La vida es una sola y alcanza y sobra

el jaimito

después de todo

era sólo edulcorante.


Tomás Boasso

3 comentarios:

Julián Rossi dijo...

Hola tomy, como andas che! pase a leer a una amiga,Carla, y encontre este texto que te pertenece. Me alegra que hayas elegido el camino de la literaura. Me gusto mucho el texto, es divertido aunque al finalizar la lectura me dejo una cierta sensacion rara, como un gran desasociego. Imagino a un tipo bien urbano, caminando por la ruta de su vida, sorprendido por la tranquilidad de la agonia, su muerte.Todo pasa tan rapido y se potencia aun mas por la narracion en tiempo presente! me quedo con "y mientras divago en la cuestión siento la arcada del que por primera vez mete los brazos hasta el fondo en un contenedor de basura". Mas de uno, lo haria con guantes.
Un abrazo tomy.

HCE dijo...

Hola quise dejar un comentario pero me di cuenta que lo que sea que tenía para decir no significa nada, como le decía a una amiga que me hizo leer esto, me pidió opinión y no supe dárselo, no porque no lo tenga sino porque al lado de este texto o de cualquier texto mi opinión es una huevada que pasa como un bollo de pelos en una peluquería al barrer, mejor no empiezo, solamente sentí el tarado deber de informarte esto. No me preguntes por qué.

HCE dijo...

Me mandé una macana